UNAS DE LAS LEYENDAS CON MAYOR CERTIDUMBRE DE NUESTRA HISTORIA
Cuenta la leyenda, que en la represa de Apas, que da vida a los cultivos de Tamará, Chinches, Máchique y Lomo Grande; vivía una enorme serpiente que se alimentaba de los hijos primogénitos -recién nacidos- de los habitantes pacíficos y trabajadores del pueblo de "Santiago de Chocos".
A la salida de la población vivía una mujer supersticiosa, que con su grito estridente y monótono, ordenaba a la serpiente que abra y cierra la represa:
¡Apashllay, suelta el agua! ¡Apashllay, tapa el agua!
Y así, los moradores dejaban de caminar unos cuatro kilómetros, para realizar estas faenas y a su vez que ahorraban tiempo, tan necesario para el campesino. El diabólico reptil luego de dar apertura la represa, que lo tenía tapado con su cola, se retiraba al lugar de "Kulluhuanca" a calentarse con el astro rey.Una joven madre, que se resistía, entregar su vástago a la hambrienta serpiente, caminaba apesadumbrada y llorosa por el borde de la acequia. De pronto se encontró con un hombre montado en un caballo blanco bien enjaezado.
Era Santiago Apóstol, quien le aconsejó que se ocultara en una cueva y no entregara a su apreciado niño. Al enterarse de este hecho, el abominable reptil, salió furioso del estanque por la acequia, tras una lluvia de sangre, con rayos y truenos; destrozando el pueblo, concluyendo con un fuerte sismo.
La joven madre, su esposo Juan Chumpe Lira y un grupo de sobrevivientes, buscaron algún refugio y huyeron despavoridos. Desde el cerro "Huaruco" vislumbraron al lado del río, a un toro que se alimentaba plácidamente en una pampa. Al llegar al lugar no encontraron al bovino, mas bien una enorme piedra. Allí decidieron fundar el pueblo de Toropampa hoy el pueblo de Tauripampa.
La serpiente siguió su camino, al llegar a "Teja", con toda su ira, perforó un cerro. Continuando su viaje despiadado, arruinó el pueblo floreciente de "Cumias", dando origen posteriormente al pueblo de Omas. Siguió quebrada abajo. Ya cansada en el lugar de "Huaminchurco" en el distrito de Coayllo, Provincia de Cañete se puso a descansar.
Un campesino que pasaba por allí, al verla dormida, con un una piedra lanzado con una huaraca le dio su merecida muerte. Hoy día, desde la carretera se puede apreciar su resto petrificado. Esta es una de las tantas leyendas de Tauripampa.
Muy buena esta, me acuerdo cuando era niño, me contaban mis abuelitos esta leyenda y yo atento ahi que mas que mas jaja es un buen recuerdo por los años 80. ahora concretado de como fue la leyenda.
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